De repente todo comienza un
buen día, porque todo empieza así, de repente, tienes tiempo de frecuentar cierto
tipo de lugares, tal vez tres años, dos meses, no lo sé, de repente a una
persona en especial, la empiezas, a ver de modo diferente, a tratar mejor (lo
ves con otros ojos), empiezas a ver que tenéis cosas en común, o que te agrada
mucho cómo se expresa la persona, te gusta cómo piensa, cómo siente, y
casualmente hablas, y hablas horas inexplicablemente, y te das cuenta (una
buena señal) que te gusta hablar con esa persona que ya la consideras especial,
de pronto te das cuenta que es tardísimo, pero no quieres dejar de hablar, e
incluso, la única manera de que se corte la comunicación, es que te duermas, o
se acabe la batería de tu móvil, o tu mamá te regañe, porque ya es tarde, y
porque llevas demasiado tiempo delante del ordenador, pero no te importa si
tienes que echarte de enemigos a los de tu casa, tu quieres seguir en contacto
con esa persona, tal vez 30 whatsapp al día, sean insuficientes, es cuando
empiezas a darte cuenta que ¡ya estás en el territorio del enamoramiento! Donde
el tiempo se hace poco y es larga la espera de volver a oír su voz, volver a
escribirle o volver a ver a esa persona.
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